Experiencia

Masaje vibracional

El sonido también se siente. En el masaje vibracional, la vibración de los cuencos se percibe a través del cuerpo, con suavidad y consentimiento.

Un facilitador medita con los ojos cerrados detrás de una ronda de cuencos tibetanos.

En qué consiste

Durante esta práctica, la persona facilitadora apoya cuencos de metal sobre zonas del cuerpo vestido —o muy cerca de ellas— y los hace sonar suavemente, de modo que la vibración se percibe como un contacto sutil.

Antes de comenzar se acuerdan las zonas en que se colocarán los cuencos. Siempre puedes pedir que se retire un cuenco o que se detenga la sesión.

Es una modalidad distinta del baño sonoro, en el que los cuencos se tocan alrededor de quienes participan, sin contacto con el cuerpo.

Qué puedes esperar

  • Una conversación previa sobre cómo te sientes y si hay zonas que prefieres evitar.
  • Reposo acostado o sentado, con la ropa puesta.
  • Vibraciones suaves sobre la espalda, piernas u otras zonas acordadas.

Preguntas frecuentes

Información general. Para casos particulares, consulta directamente.

¿Es doloroso?

No debería serlo. Si alguna sensación te resulta incómoda, avisa para ajustar o detener la práctica.

¿Debo quitarme la ropa?

No. La práctica se realiza con ropa cómoda.

¿Es lo mismo que la cuencoterapia?

Comparten instrumentos, pero no la forma de usarlos. En la guía de cuencoterapia explicamos las diferencias entre el baño sonoro y la aplicación de cuencos sobre el cuerpo.

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Dos facilitadoras durante un baño sonoro: una toca un cuenco de cuarzo y la otra una flauta de madera.

Cuencoterapia

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